
Era un 11 de Septiembre
cuando todo lo que estaba en su sitio,
fue movido por la mano más dura del hombre,
conocida como la MALDAD,
esa que no le importó lo cruel e injusta que podía ser.
Esa que sin mirar razas, credos y edad,
fue capaz de romper juramentos de amor e ilusiones.
Capaz de matar el futuro de niños que soñaban
con un mañana lleno de amor y paz.
Pero no imaginó siquiera que sería el comienzo de una unión,
donde sin importar el color de la piel, el idioma o sexo, logro
conjugar la parte más humana de todo ser, esa donde se encuentra lo místico del verdadero amor fraternal, esa que puede traspasar cualquier barrera.
Eso me ha demostrado una vez más que el hombre
tiene una gran capacidad de dar y de amar.
Que sin importar quiénes seamos, de dónde vengamos o a dónde vamos,
siempre existirá un lazo que nos unirá a todos los seres humanos,
y que brota de cada ser como un manantial dando vida a nuestro alrededor.
Si tuviera quedarle un nombre lo llamaría AMOR Místico.
cuando todo lo que estaba en su sitio,
fue movido por la mano más dura del hombre,
conocida como la MALDAD,
esa que no le importó lo cruel e injusta que podía ser.
Esa que sin mirar razas, credos y edad,
fue capaz de romper juramentos de amor e ilusiones.
Capaz de matar el futuro de niños que soñaban
con un mañana lleno de amor y paz.
Pero no imaginó siquiera que sería el comienzo de una unión,
donde sin importar el color de la piel, el idioma o sexo, logro
conjugar la parte más humana de todo ser, esa donde se encuentra lo místico del verdadero amor fraternal, esa que puede traspasar cualquier barrera.
Eso me ha demostrado una vez más que el hombre
tiene una gran capacidad de dar y de amar.
Que sin importar quiénes seamos, de dónde vengamos o a dónde vamos,
siempre existirá un lazo que nos unirá a todos los seres humanos,
y que brota de cada ser como un manantial dando vida a nuestro alrededor.
Si tuviera quedarle un nombre lo llamaría AMOR Místico.
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