Ingredientes:
3 huevos
1 y media medidas del vaso de yogur de azúcar
1 yogur natural
1 medida del vaso de yogur de aceite de girasol
Ralladura de 1 naranja
El zumo de 1 naranja
2 medidas del vaso de yogur de harina
1 sobre de levadura
Preparación:
Huawei ha conseguido establecerse como una marca que produce smartphones de gama baja. Unos dispositivos muy económicos y accesibles que permiten por muy poco dinero tener un smartphone más que completo. Eso sí, esto puede que cambie dentro de poco. Más que nada porque en el próximo MWC Huawei podría presentar el Ascend D1 Q, un smartphone con un procesador de cuatro núcleos.
Y es que Huawei quiere entrar en el mercado de gama media y alta con dos dispositivos. Ya conocemos el Huawei Honor, y ahora le toca el turno al Huawei Ascend D1 Q.
A todo esto hay que sumarle la enigmática invitación de la compañía que ha enviado a diferentes medios invitando a conocer “su smartphone más rápido hasta la fecha”. No tenemos más información sobre el dispositivo, incluso es un simple rumor el hecho de que sea de cuatro núcleos pero, teniendo en cuenta su nombre y en especial la enigmática Q que, según diversos medios, se refiere a Quad o en cristiano cuatro núcleos, este nuevo smartphone tiene muchos números para ser el primer dispositivo del fabricante asiático en latir gracias a un procesador de este tipo.
Cierto o no, lo que está muy claro es que Huawei está haciendo las cosas muy bien y si lanza un dispositivo realmente potente y a un precio competitivo puede reventar un mercado saturado de smartphones muy potentes, pero muy caros. ¿Estará dispuesta la gente a pagar 300 euros por un móvil chino? Yo creo que sí.
Vía | UnwiredView
Teclados hay cientos, ratones hay miles, portátiles hay unas cuantas y ahora llega a la familia de los gamers y son unos auriculares de Genius que tienen una calidad que no permitirá que se te pase ningún sonido. El nombre de este nuevo lanzamiento es Cavimanus y es un headset creado especialmente para ellos, los amantes de los videojuegos.
Tiene, como no podía ser de otra manera, un micrófono incorporado para poder chatear durante una partida, surround virtual 7.1 y, lo más curioso de todo, es que vibra. Así que si estás jugando al Counter-Strike y te empiezan a disparar vas a terminar con la cabeza en movimiento. Como es lógico esta característica se puede apagar ya que puede cansar con el uso intensivo.
El headset también tiene control de volumen integrado a través del cual también se puede silenciar el micrófono. Se conecta al ordenador a través de un cable USB y el micrófono es unidireccional así que captará tu voz sin problemas sin que el sonido de fondo moleste.
Tiene una frecuencia de respuesta de 20Hz a 20kHz con 32ohm de impedancia. La sensibilidad es de 96dB y el cable tiene 2.5 metros de longitud, así que estarás cómodo sin importar la distancia. Comenzará a estar disponible muy pronto y costará **US$80. **
Es muy difícil ver la sabiduría del Padre Eterno, entre tanta calamidad y sufrimiento…
Imre Kertész
Hay heridas que no sanan nunca, aquellas que ni haciendo el mayor de los esfuerzos logran borrarse del pensamiento. Es como si el alma fuera un jarrón chino que una vez roto y remendado, siempre sabrás por dónde fue pegado. Así la infamia, así la mayor atrocidad cometida en la historia de la humanidad: el holocausto.
Ese abominable hecho representado hasta la saciedad tanto en el cine como en la literatura, siempre nos recuerda la fragilidad humana y su terrible perversión; la luz y la oscuridad como elementos que inevitablemente se corresponden. Este libro es así, duro, conmovedor: está la luz de ese adolescente protagonista cuyo número (y nombre) es el 64.921, quien ironiza todo lo malo que lo rodea hasta el punto de la ingenuidad; y está la sombra, lo oscuro, la nada: la barbarie del hombre, el hambre inaguantable, las torturas, la cámara de gas y otras atrocidades.
Sorprende cómo el personaje a medida que se va hundiendo en las penumbras de los campos de concentración, pasando por Auschwitz-Birkenau hasta llegar a Buchenwald, mantiene la esperanza de vida y una sonrisa en el rostro, lo cual se invierte hacia el final –lo cual es más que obvio–, pero de una manera inesperada. No podía ser de otra manera y aquí el tema de la libertad y el destino cobran el justo valor.
La presencia de las chimeneas como símbolo irrenunciable a la muerte, marca la lectura de angustia y desesperación: “Dos de ellas desprendían humo como la nuestra”, dice el personaje principal. No obstante, aquello era algo que estaba mimetizado con el paisaje que rodeaba el campo de exterminio, y si estaban en funcionamiento, era por acabar con una extraña epidemia que azotaba aquel “bosquecillo”. Luego la realidad llegó con fuerza ineludible y el 64.921, tuvo que aprender sobre la marcha que estaba en un “vernichtungslager”, un campo de exterminio, y “así me di cuenta de que hasta en Auschwitz uno puede aburrirse”, dice. Pero también comenta que “a veces me bastaba incluso con ver comer a los otros” para paliar el hambre inagotable y enfrentar el estrago al que el cuerpo se sumía: “Si en una situación normal hacen falta cincuenta o sesenta años para envejecer, en el campo bastaron tres meses para que mi cuerpo me abandonara”.
Sin destino es un texto que narra la historia de un adolescente que ve truncado su porvenir ante la maldad y desmesura de los nazis. No hay tregua para la tranquilidad a medida que se avanza en la lectura, salvo en aquellas reflexiones que el personaje hace camufladas bajo la propia experiencia de kertész. Momentos duros en el texto abren esa herida que la humanidad lleva consigo y que más allá de la religión a la cual se pertenezca, no tuvo ni tendrá ninguna justificación.
Imre Kertész tardó trece años en escribir Sin destino, y como era de esperarse a considerar los duros episodios de los cuales fue protagonista (la persecución nazi y luego la estalinista), el libro fue rechazado en su primer intento de publicación. Sin duda un texto que deja huella en el lector, aquellos editores negados a imprimirlo, ya lo presentían.
“En mi interior identifiqué un ligero deseo que acepté con vergüenza –porque aún siendo absurdo, era muy persistente–, el deseo de seguir viviendo, por otro ratito más, en este campo de concentración tan hermoso”.
AQUÍ,,,
Aquí en la soledad de mi silencio
En la distancia y el tiempo
Me pierdo en todo momento
Aquí escondida entre en este tiempo
En un refugio inalcanzable
En un silencio absoluto
No se nada y todo lo se.
Perdida como siempre
Entre la soledad y el silencio
Entre el olvido y el recuerdo
Sedienta de amor y amor no hay.
Amor divino que no se donde esta.
Amar y estar llena de pena.
Vivir por el y nadie mas.
Luchar contra el tiempo
Contra el viento,
Sin medidas ni retorno,
Batallando en silencio
Y rendirme en el tiempo…
M@R,,,
28/12/2011